EL MERCENARIADO: CAUSA Y RAZÓN DEL ANQUILOSAMIENTO DEL DESARROLLO SOCIOECONÓMICO EN MUCHOS PAÍSES DEL ÁFRICA SUBSAHARIANA

Las nada desdeñables acciones mercenarias en África constituyen sin duda alguna el mayor hándicap con que en la actualidad, muchos países del continente pueden toparse en su azaroso recorrido hacia un posible desarrollo socioeconómico pleno y sostenible de sus comunidades. Razón por la que, desde la accesión a la soberanía nacional de esos países como estados libres e independientes hace ahora más de medio siglo, a fecha de 2019 muchos de ellos siguen sin hallar paz y sosiego necesarios dentro de su entorno vital, para de esta manera ver colmadas sus nobles aspiraciones de paz, libertad y prosperidad, entre otras; estas aspiraciones por las que miles de sus compatriotas perdieron sus vidas en el intento, en una lucha frenética contra el sistema colonial opresor y despiadado a la sazón imperante.

 

Da la impresión de que en las últimas décadas, para los llamados soldados de fortuna o mercenarios y sus mentores, muchos países del África Subsahariana se han convertido en algo así como mercadillos de pacotilla, en una palabra, recovecos de impunidad en las antípodas del imperio de la ley, donde a esos vándalos les da igual ocho que ochenta a la hora de proceder al son del mejor postor que les suministre posibles para saciar sus más bajos instintos, así como sus apetencias económicas a base de ‘comercializar’ con los recursos naturales que solo son propiedad exclusiva de esos países y los que los habitan.

 

Indigna por tanto apreciar que todo ello se esté realizando con pasmosa frescura y normalidad delante de nuestras propias narices, y lo que es peor, con la inexplicable indiferencia y silencio de sesudos próceres del mundo mundial, un tanto dados a la crítica fácil y gratuita sobre las instituciones africanas. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la maquiavélica actividad mercenaria, por su misma naturaleza, carece de escrúpulo alguno a la hora de tratarse de los derechos individuales de las personas.

 

Los africanos en su conjunto, tal como ha resultado ser notorio y palpable en nuestros tiempos, evidentemente están hoy como ayer siendo víctimas de las mismas veleidades de antaño, las que para África y sus habitantes nativos significaron miseria y desolación, para luego desembocar inexorablemente en la esclavitud durante siglos largos en tierras extrajeras como mano de obra gratuita, y la opresión colonial que sucedió a la etapa anterior. ¡Qué duda cabe!, etapas ambas dos de triste recordación en nuestra memoria histórica africana, en lo que todo aquello significó respecto del sometimiento de la persona por la persona y la violación de sus derechos más elementales.

 

No precisa ser una lumbrera para percatarse de que otra forma de proceder al pleno sometimiento del continente africano consistiría inexorablemente en empezar por desestabilizar sus instituciones y estructuras sociales y económicas, y con ello provocar un colapso en toda regla haciendo uso de las actividades mercenarias, cuyos protagonistas carecen de sentimientos y alma y están dispuestos a todo por un puñado de dólares.

 

No es pues casualidad que la totalidad de los representantes de los países miembros del Consejo de Seguridad, el pasado 4 de febrero en Nueva York, con gran sentido común y loable visión política, estuvieran en consonancia con el discurso pronunciado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, por el presidente de Guinea Ecuatorial, S. E. Obiang Nguema Mbasogo, quien actuaba en calidad de presidente en Ejercicio de dicho consejo durante el mes de febrero del año en curso. El discurso del estadista ecuatoguineano -cuyo texto íntegro se ofrece en páginas siguientes-, resultó ser una revelación en toda regla en relación al tema del mercenariado y sus consecuencias del todo devastadoras en África y, por ende, sus daños colaterales en la aldea global.


EN GUINEA ECUATORIAL, NO SOLO DE LA POLÍTICA VIVE LA CIUDADANÍA SINO TAMBIÉN DE ALGO MÁS

Como en todo país dinámico y moderno que aspira a hacerse un hueco dentro del concierto de las naciones mediante el tesón y la habilidad de sus recursos humanos autóctonos, en la República de Guinea Ecuatorial, hoy como ayer, existen otras prioridades que con diferencia rebasan los estrictos márgenes de la actividad política propiamente dicha, para constituir, como es público y notorio, el punto álgido de las preocupaciones de aquellos que a diario tienen que vérselas con la responsabilidad de velar por el óptimo funcionamiento de la Cosa Pública.

 

Siendo plenamente consciente de que el ejercicio en cuerpo y alma de los sacros menesteres relacionados con la función pública, sin duda alguna implica dedicación y denuedo, apuesto por la certeza de que los encargados de tales hacen lo indecible por que la ciudadanía alcance las cotas máximas de estabilidad, seguridad y de convivencia en paz permanente.

 

Una ciudadanía como la ecuatoguineana, a la que a estas alturas de la historia no se le puede dar gato por liebre, con razón apuesta por hechos palpables que no por discursillos insulsos de banquillo, plagados de populismo barato y de falsedades inasumibles. Pues, tras la nefasta experiencia vivida por ella en otras épocas de triste y aciaga memoria, protagonizada evidentemente por incautos sin escrúpulo alguno con sus dimes y diretes, nadie como el ciudadano ecuatoguineano quien a buen seguro sabe que con las cosas del comer no se juega, o lo que es lo mismo, quien juega con fuego, se quema los dedos.

 

Denota mala fe y nula entidad moral pretender llamar la atención de cualquier lego en la materia aireando mensajes engañosos o Fake news por doquier, y esperar a ver qué pasa. Pues hace poco, como si tal cosa se ha dicho y redicho por ahí, sin base ni fundamento, que en Guinea Ecuatorial las entidades bancarias dentro del territorio nacional se habían quedado sin liquidez para hacer frente a sus obligaciones profesionales para con su clientela; a sabiendas en todo caso por parte de los mentores de tamaño bulo de que todo aquello no era sino una burda mentira de las de gran calado. Pues en el país centroafricano ni antes ni ahora nunca ocurrió semejante entuerto.

 

De Guinea Ecuatorial, por desgracia, se ha dicho cada sandez basándose única y exclusivamente en ensoñaciones pueriles que en nada tienen que ver con la realidad real. Incluso algunos, en su espeluznante diarrea mental, han llegado a comparar la situación en Guinea Ecuatorial de hoy en día a la de Afganistán actual. Lo cual, sabiendo lo que todo el mundo sabe del país asiático —muerte, hambre, desplazamientos forzosos de inocentes que quiebran la paz social y las ganas mismas de vivir de gentes de cualquier edad y sexo, entre otras inclemencias varias—, constituye evidentemente un despiadado insulto a los sufridos súbditos afganos de dentro y de fuera del país, cuando no una mofa en toda regla a esos infelices, la cual roza el cinismo y la insensibilidad más horripilantes.

 

Como que últimamente se me hace demasiado reiterativo hablar de Guinea Ecuatorial en relación a su desarrollo y mejoras significativas en todas las vertientes de su estructura social. La Guinea Ecuatorial moderna es un Estado soberano que tiene abiertas sus fronteras a todos aquellos que quieran visitarla con ojos limpios y sin pretensiones retorcidas, tal como ocurre en ocasiones.

 

En todo caso, no está de más decir que los ecuatoguineanos, además de hablar de política como motor y garante que hace rodar el engranaje de las instituciones democráticas dentro del país, así como sus relaciones diplomáticas con otros países, también se ocupan de quehaceres cotidianos si bien no tan sonoros y relevantes como la política, pero que tienen mayor raigambre y connotación en el entorno más próximo y estrecho del ciudadano de a pie. Pues en Guinea Ecuatorial, el ciudadano no solo habla de política propiamente dicha, sino que también de aquellas otras cosas aparentemente más peregrinas y que se circunscriben a sus circunstancias más próximo como ciudadano, y sin que se les caigan los anillos por ello.


LA REVISTA PANÁFRICA: CAMINO DE TRES LUSTROS AL SERVICIO DE UNA INFORMACIÓN REAL QUE NO VIRTUAL SOBRE EL CONTINENTE AFRICANO