LA JUVENTUD AFRICANA EN LA DIÁSPORA Y LA DERIVA IDEOLÓGICA COMO INDICIO DE UNA TRAVESÍA POR EL DESIERTO HACIA NINGUNA PARTE

Como africano y amante apasionado, casi radical, que sin acritud me declaro del continente, contemplo con pesar y lógico desespero el prácticamente nulo interés por parte de la juventud africana en la diáspora, respecto de la Economía, las Artes y las Ciencias en sus múltiples vertientes. Sin embargo, sí parece dejarse encandilar en gran medida, por insulsos e improductivos posicionamientos pseudopolíticos, impulsados por entes que rozan ya las postrimerías de su propio ciclo vital, y que jamás dieron palo al agua para si quiera aliviar en mayor o menor medida el alto coste que en su momento supuso sus estudios en Escuelas y Universidades, ya sea en Europa o en las Américas.

 

Si por lo menos, los jóvenes africanos en la diáspora se percataran por un instante del engaño y la falsedad del que están siendo objeto por los de siempre, se darían perfecta cuenta del daño que les incumbe, al privárseles de la ocasión y el gran honor de hacer algo productivo por el suelo patrio y por sus conciudadanos en la región. Y para el colmo del infortunio, los mentores de tamaño atropello son a la vez unas ‘lumbreras’ demasiado dadas a la camorra, la animosidad y el resentimiento en su sentido más burdo y recalcitrante. Todo esto en nada provechoso ni edificante para África y mucho menos todavía para los africanos de fuera y dentro del continente.

Del todo consciente de que los años mozos en las personas se caracterizan por la ilusión desbordante y por las ganas desaforadas de crear para mejorar las cosas en el entorno circundante, como que en estos momentos se me hace cuesta arriba digerir como ecuánime y acostumbrado, el hecho de que muchos jóvenes africanos de ambos sexos, allende los mares se dejen ingenuamente convencer por un determinado gremio, cuyos componentes cuentan con demasiado poco o nada que ofrecer a un continente africano, en estos instantes ávido de mentes brillantes de sus jóvenes en plena ebullición creativa, y capaces sin duda alguna de contribuir mediante esfuerzo físico y mental para mayor gloria en el bienestar del continente africano en todos los ámbitos.

 

Entristece sobremanera contemplar la presencia endémica de una juventud africana académicamente preparada y muy capaz, la cual por un mísero mendrugo de pan que llevarse a la boca, se vea obligada a ‘pendonear’ por las calles y parques de grandes urbes europeas y norteamericanas. Sin embargo, sus valiosísimos conocimientos académicos y experiencia empresarial adquirida en otras latitudes, bien pudieran servir de soporte de plena garantía en menesteres empresariales, administrativos y demás, en cada Estado o Reino dentro de un continente africano cuya economía se desangra literalmente cada vez que haya que contratar a recursos humanos foráneos para desempeñar actividades variadas en la región. Evidentemente, un coste económico demasiado cuantioso para las endebles arcas estatales de los países africanos en fase todavía de iniciación financiera dentro de la aldea global.

 

No existe duda alguna de que muchos problemas, de rabiosa actualidad a lo largo y ancho del continente, que son un handicap para el desarrollo socioeconómico de las comunidades africanas hoy en día, tales como la emigración involuntaria y los desplazamientos forzosos por razones de guerras intestinas u otros conflictos afines, los cuales pudieran encontrar su solución a corto y mediano plazo si se estableciera un diálogo genuino con la juventud africana en la diáspora que lo deseara, cuyos conocimientos académicos y experiencia profesional que implican madurez personal y el saber hacer, se están echando a perder de balde en tierras extrajeras sin que allí a nadie le importe en lo más mínimo.

Momento es ya que los propios jóvenes africanos de ambos sexos en la diáspora tomen la iniciativa para decir ¡BASTA YA! a tanta estrategia maquiavélica que retuerce, engaña y confunde la percepción de unos jóvenes a los que se les quieren y necesitan cual agua de mayo en sus respectivos pueblos y países, como potencial seguro para el desarrollo pleno de éstos. Lo contrario conduce al fracaso traicionero de las más nobles aspiraciones de todo joven africano que se precie.

 

 

Por cierto, de toda la vida, la etapa juvenil se ha caracterizado esencialmente por la valentía, el arrojo, la innovación y la mejora; y no por la cobardía, el dejarse manipular por supuestas notificaciones sin base ni fundamento, cazadas al vuelo de la especulación mediática. Pues algo impropio y fuera de lugar en los dorados años de la juventud sería el desgaste personal y la abulia, ante un mundo, el africano, actualmente sobrado de posibles para echar a volar la imaginación creando y mejorando en beneficio propio y de la comunidad. No es momento de jugar al despiste. Que ya lo dice el sabio refranero castellano: “Arrieros somos, y en el camino nos encontraremos”.


GUINEA ECUATORIAL HOY